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Vitamina B

¿CÓMO SABER SI TE FALTAN VITAMINAS DEL COMPLEJO B?

¿CÓMO SABER SI TE FALTAN VITAMINAS DEL COMPLEJO B?

Cansancio permanente, estreñimiento, piel pálida o dificultades para respirar, entre otros síntomas, podrían estar reflejando un déficit de las vitaminas del complejo B en tu alimentación. El complejo B se socia a un buen funcionamiento muscular, pero esa es solo una de sus funciones, ya que cumple con diversas y relevantes tareas en nuestra salud. Si te falta alguna de estas vitaminas, tu cuerpo acusará la situación y podrás revertirla. Te invitamos a conocer cómo identificar un posible problema.

Las vitaminas del complejo B regulan el apetito, fortalecen las uñas, la piel y el cabello, mejoran la visión, ayudan a la producción de glóbulos rojos en la sangre y al funcionamiento del sistema nervioso. Y aunque podemos obtenerlas de la alimentación, existen factores como el cigarrillo, el alcohol, una alimentación desbalanceada, poca hidratación, estrés, sedentarismo y falta de sueño, que pueden disminuir su absorción.

El complejo de vitamina B es hidrosoluble (se puede disolver en agua) y el organismo no puede almacenar estas vitaminas, deben ser ingeridas y cualquier exceso se elimina por medio de la orina.

Dentro de los problemas de un déficit de vitamina B, se puede mencionar la anemia, debilidad muscular, alteraciones en la piel, irritabilidad, fatiga y parestesia (hormigueo en alguna extremidad). En el caso específico de la B12, si existe un déficit severo se afecta el sistema nervioso central provocando problemas de memoria y concentración.

Existen ocho <strong>vitaminas del complejo B<strong> y cada una presenta un beneficio específico para la salud:

•B1 (Tiamina): fundamental para el proceso de transformación de azúcares y cumple una labor en la conducción de los impulsos nerviosos y en el metabolismo del oxígeno.

•B2 (Riboflavina): esencial en la transformación de los alimentos en energía, ya que favorece la absorción de las proteínas, grasas y carbohidratos.

•B3 (Niacina): cobra un papel clave en el metabolismo energético de la célula y de la reparación de ADN.

•B5 (Ácido Pantoténico): ayuda a metabolizar los carbohidratos, proteínas y grasas.

•B6 (Piridoxina): fundamental para la absorción y metabolismo de las proteínas.

•B7 (Biotina): ayuda a descomponer las proteínas y los carbohidratos.

•B9 (Ácido fólico): ayuda a crear células nuevas. Fundamental para las mujeres que se encuentran en edad fértil.

•B12 (cobalamina): importante para el metabolismo, ayuda en la formación de glóbulos rojos y mejora el funcionamiento del sistema nervioso central.

DÉFICIT DE B1, B6, B9 y B12

Dentro de todo este complejo, hay algunas vitaminas que pueden presentar un mayor déficit en el organismo.

-En el caso de la B1, las causas son:

• Alimentación deficiente e inadecuada o dietas de adelgazamiento restrictivas.

• Consumo excesivo de alcohol, que dificulta la absorción.

• Diabetes, ya que los riñones secretan la vitamina en lugar de retenerla.

• Ingesta de cafeína y tabaco.

• Consumo de fármacos sobre todo diuréticos, antiácidos y sulfamidas.

• Personas mayores que tienen menor capacidad de asimilación y utilización.

Y entre los síntomas, destacan:

• Cansancio o debilidad muscular, dificultad para caminar, pérdida de la sensibilidad, hinchazón de las extremidades inferiores, hormigueo.

• Falta de apetito o vómitos.

• Pérdida de memoria, deficiencias cognitivas, confusión mental, dificultades con el habla, irritabilidad, temblores.

• Incremento de la frecuencia cardíaca, dificultad para respirar, palpitaciones, dolor abdominal, dolor de pecho.

 

-En el caso de la B6, las causas son:

• Alimentación deficiente, llevar una dieta hiperprotéica.

• Uso de fármacos, como anticonceptivos, corticoides, antibióticos o penicilina.

• Dificultades renales por utilización de diálisis o hígado trasplantado.

• Enfermedades del sistema inmunitario, como artritis reumatoide, enfermedad celíaca, enfermedad de Crohn, colitis ulcerativa o inflamación intestinal.

Y entre los síntomas, destacan:

• Alteraciones del sistema nervioso, confusión, trastornos de la concentración, estado de ánimo depresivo y calambres.

• Alteraciones digestivas.

• Trastornos hepáticos.

• Anemia.

• Alteraciones inflamatorias de la piel (dermatitis).

 

-En el caso de la B9, las causas son:

• Celiaquía o Enfermedad de Crohn, ya que el ácido fólico no se absorbe bien en el aparato digestivo.

• Consumo excesivo de alcohol, que evita la absorción vitamínica.

• Consumo excesivo de verduras cocidas, ya que el folato se destruye fácilmente con el calor.

• Ingesta de determinados fármacos, como fenitoína, sulfasalacina o trimetoprim con sulfametoxazol.

• Diálisis renal, ya que por la baja función renal se elimina rápidamente la vitamina.

• Fumar.

Y entre los síntomas, destacan:  

• Fatiga, debilidad, cansancio, poca concentración.

• Grietas en las comisuras de la boca.

• Malestar gastrointestinal o diarrea.

• Alteraciones en la función cerebral y nerviosa, cambios de humor, depresión.

• Mareos, dolores de cabeza, dificultades para respirar, piel pálida, sensación de frío.

• Pérdida de peso.

• Osteoporosis, trastornos vasculares, cáncer (en casos graves).

• Trastornos del sueño.

 

-Por último, en el caso de la B12, las causas son:

• Ser vegano o vegetariano, sin un adecuado asesoramiento.

• Ser mayor de 50 años, donde disminuye la ingesta alimentaria, hay pérdidas vitamínicas producto de la función metabólica y, por la toma de medicamentos, se puede bloquear la correcta absorción.

• Uso prolongado de medicamentos como antibióticos, antipsicóticos, antiepilépticos, medicamentos contra el cáncer, la tuberculosis, la gota, el colesterol, la hipertensión, antiácidos etc.

• Consumir café en exceso (cuatro tazas o más al día).

• Infección con la bacteria Helicobacter pylori.

Y entre los síntomas, destacan:   

• Problemas de memoria, confusión mental.

• Fatiga, falta de energía y cambios de estado de ánimo.

• Debilidad muscular y hormigueo en las extremidades.

• Mareos, desmayos, problemas de equilibrio.

• Dolor en el pecho o dificultad para respirar.

• Frío, entumecimiento.

• Lentitud de reflejos o disminución de la función del sistema nervioso.

• Palidez o color amarillento de la piel.

GRUPOS PREPONDERANTES A SUFRIR DÉFICIT

Son las personas que tienen una alimentación poco variada o no ingieren grandes grupos de alimentos, por ejemplo los vegetarianos o veganos, ya que la comida de origen vegetal no contiene vitamina B.

También, quienes tienen enfermedad celíaca sin diagnosticar y las personas con enfermedades del tracto digestivo, ya que en ambos casos se altera la absorción de nutrientes.

Por otra parte, en los adultos mayores se produce una disminución de esta vitamina debido a que tienen menor capacidad de asimilación y utilización, y a una alimentación selectiva, con menos carnes y lácteos. De acuerdo a la Clínica Mayo, entre un 5 y 15 por ciento de las personas adultas padece insuficiencia de la vitamina B12. Como los síntomas son muy parecidos a otras enfermedades relacionadas a la edad avanzada, es común que se pasen por alto.

Por último, las mujeres embarazadas suelen necesitar un suplemento de vitaminas del complejo B por el aumento de sus necesidades nutricionales en el embarazo.

En los diferentes casos, es importante destacar que el problema puede ser revertido solo con cambios en la alimentación y en situaciones específicas requerir suplementación por un período de tiempo.

SUPLEMENTOS E INYECCIÓN

Es recomendable consumir todos los grupos de alimentos, para no tener déficit de ninguna de las vitaminas del complejo B. Siempre una alimentación equilibrada va a evitar el déficit de cualquier nutriente, por lo que si a lo largo de la vida la alimentación ha sido equilibrada, no debería ser necesario el consumo de suplementos, ni la inyección de vitaminas del complejo B.

Sin embargo, es mejor pedir a un médico que mida los niveles en la sangre para determinar si lo que falta es un cambio en la alimentación o bien suplementar o inyectar estas vitaminas.

Cuando se toman en dosis adecuadas, los suplementos suelen considerarse seguros. Sin embargo en caso de la vitamina B-12, las dosis altas podrían causar mareos, dolor de cabeza, ansiedad, náuseas o vómitos.

Es por esto que las vitaminas del complejo B deben siempre administrarse bajo indicación médica.

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