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grasas saturadas

ES POSIBLE DEJAR LA COMIDA CHATARRA

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Para muchos no es fácil comer de forma equilibrada, pero ¿te has preguntado honestamente, cuánta comida chatarra consumes? Te invitamos a evaluar y realizar un cambio en tu estila de vida ahora, evitando enfermedades.

Se denomina comida chatarra a los alimentos que aportan principalmente calorías, con pocos nutrientes y que pueden contener sustancias nocivas para la salud, con agregados como una elevada cantidad de azúcar, sal, grasas trans o grasas saturadas, además de diversos aditivos químicos, colorantes y saborizantes artificiales.

La vida moderna nos ha acostumbrado a comprar comida chatarra  al paso, de forma cotidiana, en servicentros o puestos callejeros.

Lamentablemente la publicidad ha hecho su parte, relacionando el concepto de entretención con alimentos poco saludables de forma masiva, afectando nuestra percepción de lo que es bueno comer.

Y aunque en Chile se han tomado diversas medidas para mejorar la forma en que comemos -tales como la ley de etiquetado o la prohibición de vender comida poco saludable en colegios- nuestro país es el segundo con más obesos de América Latina y presenta una de las tasas más elevadas de obesidad infantil, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO).

En nuestro país, el 51% tiene el hábito de consumir comida chatarra (estudio Chile saludable, de Adimark).   En términos del continente, la realidad no es prometedora; un estudio en Estados Unidos determinó que la mitad de lo que la gente come, tiene comida ultra procesada y azúcares añadidos. 

Es importante tomar conciencia de los efectos adversos de este estilo de vida, por ejemplo de las enfermedades que la comida chatarra  puede producir, entre ellas la obesidad, la diabetes, hipertensión arterial, aterosclerosis, enfermedades cerebrovasculares, patologías renales, hígado graso, e incluso depresión o daño cerebral, según un estudio de la Universidad de Nueva Gales del Sur.

También, hay que considerar que la comida chatarra puede reducir la fertilidad, de acuerdo a un estudio de la Universidad de Adelaida, en Australia; donde se siguieron los vínculos entre los hábitos alimenticios de más de 5.000 mujeres que intentaban quedar embarazadas.

DÉFICIT Y ADICCIÓN

La ingesta habitual de comida chatarra puede producir déficit de nutrientes, al tener un perfil nutricional inadecuado, rico en grasas saturadas, colesterol, sal y azúcares. Si dejamos de introducir lo necesario, como vitaminas, minerales e hidratos de carbono complejos, nos desnutrimos.

Un individuo puede estar obeso y estar desnutrido al mismo tiempo, un fenómeno que de hecho es bastante actual, ya que al comer mal nos llenamos de calorías vacías, inservibles para nuestro organismo. Ese exceso se almacena en forma de masa grasa en nuestro organismo.

Por otra parte, la comida chatarra puede crear adicción, debido a los componentes que posee, basados en azúcares, glutamato, sal, grasas saturadas, saborizantes, aditivos y sodio.

Sin embargo, es importante tener presente que es natural sentir deseo o antojo de vez en cuando, ya que se trata simplemente de impulsos naturales que si bien no están relacionados directamente con el hambre, obedecen a necesidades igualmente normales. En palabras simples, el cerebro funciona con un sistema de recompensa y quiere hacerte sentir placer repitiendo la última actitud placentera que recuerda.

Así, aunque la comida misma no tenga componentes adictivos, la dopamina que se libera al obtener placer de algún modo puede encadenarnos y jugar en nuestra contra. Incluso esa es una de las razones por las cuales se recomienda no exponer a los menores de edad a la comida chatarra.

RETOMA EL CONTROL

La mejor manera de sentir que estás en control y que tu fuerza de voluntad puede ganar la batalla, es organizándote. Podemos romper los malos hábitos y tomar la libertad de crear nuevos, más saludables y que nos brinden mayor bienestar.

Hay que destruir mitos como que comer sano es más caro o que cocinar demora más. Podemos planificar el menú semanal y comprar todo de una vez para eliminar las tentaciones, cocinar con alimentos saludables durante los fines de semana o tiempos libres y congelar la comida. Adquirir verduras ya cortadas y lavadas y llevar siempre con nosotros una fruta lavada y lista para consumir, ante cualquier antojo.

Si es necesario, lleva un diario de comida que te ayude a identificar patrones.  Una vez que pongas tu plan en marcha, te sentirás invencible y lo más probable es que cruzando las primeras semanas no extrañes ningún tipo de comida chatarra y que incluso su olor y sabor te resulte desagradable.

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