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COMIENZA EL DÍA CON UN VASO DE AGUA

COMIENZA EL DÍA CON UN VASO DE AGUA

El agua es una sustancia con dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno, que resulta fundamental para el correcto funcionamiento del organismo. Una rutina muy beneficiosa consiste en tomar agua en ayunas para partir bien el día, y distribuir la ingesta a lo largo de la jornada. Te invitamos a saber más sobre cómo tomar agua, cuánto tomar y qué hacer para incluirla en la rutina cotidiana.

No hay que tomar mucha agua de una sola una vez, pero tampoco es bueno esperar a tener sed para hacerlo. Cuando sentimos sed, el cuerpo está expresando los primeros signos de deshidratación. Por eso, se recomienda tener una rutina ordenada y tomar agua en ayunas, a mediodía, en la tarde y aproximadamente una hora antes de dormir.

La rutina de tomar agua justo después de despertar en la mañana, permite limpiar los restos de alimentos del intestino, prepararlo para recibir nuevos nutrientes y aliviar la digestión. Además, ayuda al organismo a recuperar el equilibrio hídrico perdido durante la noche e hidratarnos después de varias horas de descanso.

POR QUÉ ELEGIR BEBER AGUA

Estamos hechos de entre 55% y 78% de agua, que cada día se va, en parte, por el sudor, la orina, la respiración y las evacuaciones intestinales, por lo que es necesario reponerla. No olvides que la falta de agua puede producir deshidratación, haciéndote sentir más cansada y con falta de energía, entre otras consecuencias para la salud.

Algunas de las funciones que cumple el agua en el organismo, son:

-Regular y mantener la temperatura corporal.

-Posibilitar el transporte de nutrientes a las células, permitiendo su absorción y el aporte de energía.

-Eliminar desechos por medio de la orina y la transpiración.

-Proteger los tejidos sensibles, evitando que se sequen las membranas mucosas (ojos, boca, nariz, etc.).

-Lubricar y amortiguar articulaciones.

-Facilitar el riego sanguíneo, la reproducción celular y el movimiento.

-Mejorar la función digestiva.

CUÁNTA AGUA

Los requerimientos de agua dependen de una serie de factores como la edad, la actividad física, el estado de salud y la temperatura ambiental, entre otros. Si has escuchado muchas veces distintas indicaciones sobre cuánta agua ingerir, es porque si bien hay reglas generales, dependerá de las necesidades de cada quién; todos somos diferentes; no medimos ni pesamos lo mismo, no vivimos en un mismo lugar con un mismo clima, ni hacemos las mismas actividades.

En términos generales, un adulto debiera tomar entre 2 a 2, 5 litros diarios de agua al día (aproximadamente cinco vasos grandes). Pero si realizas actividad física, debes ingerir un aporte extra de líquido sin esperar a sentir sed, ya que es necesario reponer lo que se ha perdido por medio del sudor. De todos modos, es importante beber agua antes, durante y después de hacer ejercicio.

En caso de calor extremo o de estar varias horas bajo el sol, es relevante tomar agua durante todo el día, ya que las altas temperaturas provocan deshidratación. Para esto, puedes llevar una botella siempre contigo.

Si el organismo recibe de manera constante menos agua de la indicada, la orina se híper concentra y se pueden producir cálculos. El cuerpo genera un “ahorro” y elimina menos agua, exigiendo agua por medio del mecanismo de la sed. Al revés, si recibe más agua de la indicada, el riñón se sobrecarga de trabajo para eliminar el exceso y a la larga puede verse dañado.

Ahora, del consumo total de agua, la indicación es que el 80%  sea directamente por agua, mientras que un 20% sea ser por medio de los alimentos que ingerimos.

AGUA EN LOS ALIMENTOS

Entonces, ahora sabemos que el agua también está presente en los alimentos como frutas, verduras, leche, bebidas, infusiones y sopas. La sandía o la espinaca, por ejemplo, contienen altos porcentajes de agua, pero en general, todas las verduras y frutas frescas son ricas en agua. Por eso se recomienda consumir al menos 5 frutas y verduras por día.

Una infusión de hierbas o un caldo también cuentan como agua.  Ahora, hay alimentos que aumentan la necesidad de agua porque tienen toxinas que el hígado tiene que procesar, como el alcohol.  A su vez, existen sustancias que tienen efecto diurético (sustancias que al ser ingeridas provocan eliminación de agua por el organismo) como la cafeína, la teína, la mateína, entre otras. Una cerveza o bebida gaseosa, por ejemplo, tienen una carga de azúcar tal que no cumplen con hidratar. Además, si se trata de alcohol, este deshidrata. Entonces, cuando solo tomamos ese tipo de líquidos, podemos deshidratarnos.

CÓMO INCLUIR EL AGUA

Si te resulta demasiado extraño comenzar a tomar solo agua y nada más, prueba con los siguientes consejos:

-Que el agua sea lo primero que consumes al despertar. Si después de tomar agua con el estómago vacío, todavía sientes sed, observa si se trata de hambre. La sed y el hambre suelen confundirse.

-Deja un vaso de agua en tu escritorio mientras trabajas. Será una opción mucho más práctica que pararte cada vez que sientas sed.

-Haz lo mismo en casa y deja un vaso en el velador, antes de irte a dormir. No querrás levantarte a tomar otra cosa, cuando te sientas cansado y listo para dormir.

-Si no te gusta el agua sola, saborízala naturalmente con limón, naranja, pepino, arándanos u hojas de menta o cedrón.

-Si bien e Chile el agua de la llave es de buena calidad (cumple la norma nacional de calidad basada en la Guía para la Calidad del Agua Potable de la Organización Mundial de la Salud), no tienes por qué tomar siempre agua de la llave. Compra un agua rica y de calidad, como nuestra Nestlé® Pure Life®.

-Agrega hielo si te gusta el agua fría o bien déjala en un jarro a temperatura ambiente, como sea de tu preferencia. Pero cuidado con los extremos; si el agua se toma muy caliente, puede producir daño a la mucosa bucal y esofágica, y además demora en absorberse, ya que el sistema digestivo tiene que bajar su temperatura. Y si se toma muy fría, el proceso también se enlentece y además se puede generar motilidad gastrointestinal, con dolores o cólicos.

-También puedes tomar infusiones de hierbas o frutas deshidratadas (sin endulzar).

Recuerda que lo mejor es prestar atención a la sensación de sed y comprobar cuánta agua realmente necesitas de acuerdo a tus condiciones y actividades,  viendo cómo responde tu cuerpo.

Por último, a la hora de comer intenta volver a la costumbre de poner solo agua en la mesa, tanto para adultos como para niños. Si un niño es educado así desde pequeño, no tendrá que luchar de adulto por eliminar otros líquidos dañinos. Prueba darle agua a tu hijo cuando diga que tiene sed; si no la toma, es porque no tenía sed después de todo.

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